Vivienda unifamiliar en Girona

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La Vinya, Girona

Vivienda unifamiliar en Girona

Arquitectos:
Ignacio Vicens y Hualde
José Antonio Ramos Abengózar

Arquitecto colaborador:
Fernando Gil
Javier Margarit
Desirée Casoni
Antonia De Angelis
Jaime Medina
Gonzalo Goena

Fotografía:
Estudio Vicens+Ramos

Lo que precede a cualquier proyecto es el verdadero origen de cada uno de ellos, a veces creemos que son las ideas que incorporamos, porque realmente es ahí donde participamos, pero aún esas, son debidas a un tiempo anterior pacientemente en espera. El lugar, con sus cualidades naturales, su situación demandada, los atributos nuevos de urbanización y las condiciones de ofrecer vivienda a clientes aún desconocidos, suman un tiempo anterior, que nos aporta el conocimiento decisivo para que la vivienda se integre en el conjunto de todos estos datos.

Las parcelas discurren linealmente a lo largo de la vía que les da acceso y del campo de golf que les otorga un paisaje verde y calmado. A su vez esta cinta de parcelas se haya profusamente rellena de pinos, como lo están todas las zonas no agrícolas de la zona.

Hay por tanto dos claras orientaciones para las viviendas; la norte hacia la calle y la sur hacia el golf, los laterales siempre tendrán la contaminación de las viviendas de las parcelas próximas, que aunque presumiblemente atractivas, mantendrán la esperada privacidad. La norte, cuando es hacia la calle, es a su vez una fachada en servidumbre tanto de acceso como de vistas incontroladas.

Así la parcela A1.5 incorpora todos los datos anteriormente descritos, con una topografía en descenso hacia el campo de golf.

El tamaño de las parcelas permite que la vivienda se despegue lo suficiente de los bordes para creerse inmersa en la naturaleza y así poder decidir el tipo de jardín, desde natural y autóctono hasta la elaboración deseada.

La vivienda que proponemos, aunque es un prototipo, con la carga de equilibrio y sensatez que este dato incorpora-, debe tener el carisma y la radicalidad necesaria que la haga necesaria e imprescindible. Sabemos que otras viviendas se basarán en datos objetivos similares, pero el tratamiento de los conceptos arquitectónicos no tienen límite en su excelencia.

Proponemos una vivienda definida por su sección; por un perfil extruido que envuelve todo lo que se construye. Reforzando dos orientaciones, la norte y la sur. La planta baja dedicada al día y la planta alta a la noche. La orientación norte totalmente ciega, enigmática y privada. La orientación sur totalmente abierta, con vistas, terrazas y profundos contrastes de luz y sombra. Las otras dos orientaciones eminentemente ciegas, encargadas de velar el enigma fabricado.

El deslizamiento de la planta alta respecto de la baja permite la aparición del porche del sur y los jardines del norte.

El espacio esencial de la casa es el salón, un espacio pasante y transparente con techo y laterales de hormigón, que enlaza las vistas lejanas y el jardín íntimo.

Alrededor de esta sección del salón se acoplan todas las funciones de la casa; por un lado el vestíbulo y la habitación de estar, y por otro el comedor y la cocina.
El acceso, tanto desde el garaje o a pié, se realiza a través de jardines tapiados que nos conducen a la entrada principal. Desde el garaje se puede acceder directamente a la zona de cocina. El acceso de coches se encuentra en línea con el salón y separado de este por el jardín interior. Un vidrio clavado en el suelo nos permite disfrutar de transparencias y reflejos desde el acceso rodado, convirtiendo a su vez el fondo del jardín en una instalación llena de percepciones muy sugerentes.

La planta alta se resuelve con un planteamiento similar, abriendo al sur y cerrando al norte, pero al igual que en planta baja, esta fachada norte se ve inundada de luz a través de un lucernario continuo, ideal para la biblioteca y las zonas de paso y servicios. Los cuatro dormitorios dan a sur, disponiendo de una enorme terraza protegida y con ventilación cruzada que evite el sobrecalentamiento.
Debido al desnivel de la parcela, la creación del plano base de la casa, porches, espacios exteriores y piscina, genera un balcón al paisaje en cuyo borde se situará la piscina desbordante. Ese desnivel deja parte de la plataforma sobresaliendo sobre el terreno y permitiendo la creación de un sótano, idóneo para construir espacios no computables, como lavandería, cine y almacén – taller; este último podría disponer de vistas.

La compacidad de la casa, los jardines tapiados, los testeros ciegos, las marquesinas y porches conducen a elegir el hormigón en sus diversos acabados, como el material idóneo para construir la vivienda.
La luz es recogida por la vivienda de múltiples maneras; convertida en vistas al paisaje, serenada por jardines interiores, mitigada por las sombras, dibujada como rayos definidos en lugares inaccesibles, distraída entre los árboles, condensada en vidrios que al tiempo la guardan y la rechazan, … De igual manera el hormigón confiere múltiples cualidades; desde cada rasgo y marca de su encofrado hasta la unidad y compacidad de la propia piedra, que como ella, dispone del tiempo eterno que lo hace íntimo y profundo.

La geometría nítida y segura de la casa se impone en el paisaje natural, haciendo que esas líneas precisas que la naturaleza no tiene sean deseadas con ahínco. A su vez la casa busca esa naturaleza ondulada y vibrante, cargada de infinito, donde pueda ser protagonista.

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