Residencia de ancianos

residencia_alcazar_01f4
17
16
5
6
Planta 22
Planta 2
p

Alcázar de San Juan, Ciudad Real

Residencia de ancianos

Arquitectos
Ignacio Vicens y Hualde
José Antonio Ramos Abengózar

Colaboradores
Fernando Gil Castillo
Adam L. Bresnick

Arquitecto técnico
Ricardo Alberca González

Fotografía
Eugeni Pons
Estudio Vicens+Ramos

Enclavado en una zona industrial en la periferia de Alcázar de San Juan, el solar se sitúa en el límite urbano, en el punto de contacto de la ciudad con el campo; ofrece, por tanto, la oportunidad de definir la linde del ensanche, el borde de lo construído.

Frente a las disposiciones planimétricas usuales en los asilos de la Congregación, que distribuyen alrededor de la iglesia crujías simétricas de hombres y mujeres rodeando las zonas comunes, se propone aquí un esquema longitudinal de alas paralelas, perforadas por múltiples aberturas a patios y jardines y conectadas entre sí y con los elementos comunes situados entre ellas.

Las visiones y fugas transversales crean una especial tensión en un esquema tan claramente longitudinal, tensión enfatizada por el deslizamiento de los ejes y la consecuente aparición en cabeza de la iglesia.

El tratamiento de los paramentos exteriores, enfoscados en cemento oxidado con sulfato de hierro, revela la voluntad de integración de sus volúmenes excavados y maclados en un entorno de tierras rojizas. A esta misma voluntad responde el diseño de los jardines, que utilizan exclusivamente elementos autóctonos, básicamente olivos y tierras de tonos diversos.

Los espacios interiores, articulados por rampas y pasarelas, ofrecen una fluidez espacial que la rígida disposición en planta no permitiría sospechar. Aquí la luz natural es protagonista, y se utiliza para subrayar la espacialidad. Este recurso se lleva al límite en la capilla, mediante un doble mecanismo: por un lado, las fuentes de luz, profundas y excavadas en los muros, subrayan el espesor de éstos; por otro, su colocación en los ángulos ayuda a definir volumétricamente el espacio y a percibirlo como un todo unitario.

La fachada del altar es un grueso muro que permite su excavación y perforación para la introducción de luz al interior, a la vez que jerarquiza el espacio cuadrado. La incorporación, dentro del volumen de la iglesia, de la capilla privada de las monjas agrupa espacial y temáticamente los espacios dedicados al culto y oración. De este modo, lo que podría ser un mero juego plástico, se transforma mediante el programa en un engranaje real y virtual.

Ver información