Casillas rurales en Daimiel

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Secciones y Alzados+
planta acotada+

Daimiel, Ciudad Real

Casillas rurales en Daimiel

Arquitectos:
Ignacio Vicens y Hualde
José Antonio Ramos Abengózar

Arquitecto colaborador:
Fernando Gil
Desirée González
Romina Barbieri
María José Muñoz
Pablo Gutiérrez
Patricia de Elena

Éste es un concurso que abordamos con especial ilusión. Después de haber hecho tanta vivienda unifamiliar grande y con presupuestos elevados, era un auténtico reto. El gobierno de Castilla La Mancha estaba preocupado por la proliferación de casillas de campo autoconstruidas, que destrozaban el paisaje y lo contaminaban visualmente. En su mayoría son construcciones realizadas con materiales de desecho y tejados de uralita. No se utilizan para vivir sino como almacén de aperos y lugar donde hacer unas paellas los domingos. Como mucho, es un lugar de encuentro familiar los fines de semana.

El concurso pedía diseñar un prototipo de casilla barata y fácilmente construible, con posibilidades de ampliación. Comprenderás que este planteamiento era para nosotros un desafío irresistible. La misma idea de llevar la arquitectura a planteamientos de mínimos era tentadora, cuando se trabaja habitualmente sin demasiadas restricciones. Pero que fuera una instancia oficial la que confiara en el diseño para mejorar el paisaje, eso era un milagro. No podíamos negarnos.

Planteamos un sistema de módulos. El principal es un único espacio con la chimenea y las bancadas, más un porche. A éste módulo pueden adosarse hasta un máximo de tres. Las combinaciones son muy variadas, de modo que las casillas puedan singularizarse en gran medida. Hicimos un sistema muy fácil de comprender y realizar, muy coherente, y creemos que muy manchego también. La construcción era elemental, a base de muros con bloques de termoarcilla enfoscados y encalados. Todos los módulos tenían cubiertas inclinadas con pendientes diferentes, de manera que al unirse resultaban piezas muy plásticas. Por ser sitios en los que no se vive, no era preciso un aislamiento térmico especial. El resultado era un relectura de la arquitectura popular; en los dibujos e infografías explicábamos cómo nuestra propuesta soportaba la intervención de los habitantes. Pero, sobre todo, nuestra preocupación por su impacto en el paisaje de La Mancha.

Ganamos el concurso. De verdad, nos produjo una alegría muy especial. Piensa que jamás nos han encargado viviendas de protección oficial. Soy, seguro, el único catedrático de proyectos de Madrid que no ha tenido un encargo de la EMV. Esto nos demostraba que éramos capaces de trabajar con mínimos. Recuerdo el día de la entrega del premio. Cerramos el estudio y nos fuimos todos a Ciudad Real a recogerlo. Luego lo celebramos cenando en Daimiel.

Desgraciadamente, como tantos otros concursos, éste se quedó en planos. No se materializó en encargo concreto y por lo tanto no pudimos verificar su idoneidad…

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